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SIRACUSA

Posted in SIRACUSA on agosto 28, 2007 by salinero

Fuimos a Siracusa en autobús desde Catania porque todavía no habían llegado nuestras maletas donde tenía el carnet de conducir y por ello no pudimos alquilar el coche en la fecha deseada.

La salida de Catania fue un tormento: un atasco monumental que hizo que tardáramos casi tres horas en un viaje que dura 60 minutos. ¿A qué fue debido el atasco? No hubo ningún motivo especial. En Catania, la mayoría de cruces e intersecciones de calles no están reguladas por semáforos y provoca que a determinadas horas, la lucha por tomar la posición genere continuos atascos. Es algo habitual y que no parece preocupar a nadie por la tranquilidad con que asumían la incidencia.

LLegamos a la estación de autobuses de Siracusa al mediodía, con un sol de justicia y una luz intensa.

Desde allí tomamos un microbús que nos acercó hasta la isla de Ortigia, la auténtica joya de Siracusa y lugar donde se asentaron los corintios en el siglo VIII a. de C.

Siracusa fue rival de Atenas en poder y prestigio y de ella dijo Cicerón que era la ciudad más bella del mundo antiguo.En esta ciudad nació Arquimedes y por ella pasaron Platón, Tito Livio, Cicerón… y se puede considerar como el centro arqueológico de la civilización griega en Sicilia.

Que nadie se engañe: Siracusa es una ciudad de contrastes. Tiene dos zonas que son imprescindibles y hermosas: Ortigia y el parque arqueológico de la Neapolis. El resto es una ciudad mediterranea bastante corriente y sin ningún interés.

Ortigia es el mayor atractivo de Suracusa y uno de los lugares más bellos de Sicilia. Cuando llegamos, a la hora de la siesta y con un sol intenso, , las calles estaban adormecidas y semidesiertas y pasear por ellas era un privilegio. Con paso tranquilo y sosegado, buscando las sombras de los aleros, pudimos disfrutar de un enclave que ha permanecido intacto y no ha sufrido la depredación del urbanismo moderno. Disfrutamos con la visión de callejuelas, patios, plazoletas de una elegancia barroca insuperable, con fachadas doradas y llenas de luz, balcones apoyados en ménsulas con imágenes de niños y rebosantes de volutas… Cada casa era diferente y el paseo se convirtió en un verdadero disfrute.

Paseando sin rumbo, dimos con la plaza del Duomo, verdadero corazón de Ortigia. La plaza es una preciosidad, rodeada de palacios y mansiones barrocas. El Duomo, una maravilla.Es una catedral del XVIII que incluye el antiguo templo dórico dedicado a la diosa Atenea. En su interior se pueden observar sus catorce columnas laterales y las seis frontales.

Muy cerca de la Plaza del Duomo se encuentra la Plaza de Arquímedes, dedicada a su más ilustre ciudadano y rodeada de palacios. Es un buen lugar para descansar o tomar un aperitivo junto a la fuente de Artemisa, situada en el centro de la plaza. Desde aqui, por estrechas callejuelas se puede llegar a la Fontana de Aretusa, junto al mar. Es una fuente sin demasido encanto. Sin embargo, la historia mitológica de Aretusa y Alfeo es muy hermosa: cuenta la leyenda que el dios griego Alfeo se enamoró perdidamente de la ninfa Aretusa, que había prometido permanecer virgen el resto de su vida y se negó a las pretensiones de Alfeo. Como éste no se daba por vencido, la ninfa se fue hasta Ortigia y se transformó en fuente, la Fuente de Aretusa. Alfeo, entonces, se transformó en río y , a través del subsuelo de la tierra viajó desde Grecia hasta Ortigia, en Sicilia para unisrse a su amada. Esa unión está representada en la escultura que preside la fuente. Lo mejor del lugar: que está rodeada de arboles frondosos y constituye un estupendo lugar para descansar en las calurosas tardes de verano.

Otro lugar imprescindible para visitar en Siracusa es el Parque Arqueológico de la Neápolis. Al no disponer de coche, tuvimos que coger un autobús que nos dejó a un kilómetro del recinto, porque el complejo arqueológico está un poco apartado de la ciudad. El paseo lo hicimos con un sol que te mataba,una luz cegadora y escuchando el sonido de las cigarra . LLegar allí y protegernos en la sombreada arboleda de las canteras constituyó un verdadero alivio. A la entrada, dos atractivas jóvenes nos vendieron los tikets (6 € y 3 € menores de 18 años) que permitían visitar el grandioso Teatro Griego y la Oreja de Dionisio.

El teatro de Siracuasa es espectacular, tallado en la ladera de la colina y con un radiante graderío de roca blanca . Es el teatro más grande de los que he visitado en Sicilia y , al parecer, tenía un aforo para acoger a 16.000 personas. En algunas de sus paredes y asientos todavía se puede observar inscrustaciones en griego. Sentado en uno de los asientos de piedra del teatro, recordaba a Esquilo, que estrenó aquí, por primera vez y en su presencia, la obra “Prometeo libertado”. Quien sabe si muy cerca de donde ahora yo me sentaba. Todavía hoy, durante el mes de junio, se representan tragedias griegas. ¡Qué privilegio poder asistir a una de ellas!

Cerca del teatro se encuentra La Oreja de Dionisio, una cueva de 65 metros de largo y 25 de alto, que sirvió como penal y carcel de prisioneros. Allí  Platón permaneció encarcelado y  gestó entre sus paredes el “Mito de la caverna”, esa excelente metáfora  de sombras y ecos sobre el conocimiento que escribió en el libro VII de la “República”. Dentro de ella uno no puede imaginar mejor escenografía para representar   este mito.Emociona pensar que Platón  estuvo en esta misma oquedad en la que nosotros nos encontrábamos.

Debido a su gran sonoridad, se cuenta que debió construirse para escuchar las conversaciones de los presos. Su entrada, en forma de oreja , es muy curiosa. A nosotros nos sirvió para cobijarnos del calor sofocante de la tarde y refrescarnos dentro de ella. También comprobé la sonoridad del recinto dando un grito, que tengo que decir que no resonó como esperaba.

Siracusa, sin duda, fue uno de los lugares de Sicilia que mejor recuerdo nos dejó, a pesar del calor abrasador que tuvimos que soportar durante nuestra estancia.