Archivos para Agosto, 2007

SEGESTA

Publicado en SEGESTA el Agosto 23, 2007 por salinero

Desde Palermo, tomando la autopista en dirección a Trapani,  nos desplazamos a visitar  el teatro y el templo griego de Segesta. Dejamos el coche en el aparcamiento, junto al despacho de tikets, y decidimos empezar por la visita al teatro. Se encuentra a unos dos kilómetros del aparcamiento y es necesario ascender a través de una empinada carretera.Tambié se puede realizar la visita en autobús, pero no lo recomiendo porque no podrán conmoverse con las vistas del templo griego que se divisa en lontananza.De verdad que merece la pena  realizar la ascensión  a pie porque te garantiza disfrutar de la visión del templo durante la bajada.

Antes de llegar al teatro, se peden ver las ruinas  de Segesta, la ciudad de los elimos, cuyo origen se cree que se remonta a la prehistoria. Lo que queda de la antigua ciudad es una pálida sombra de los que debió ser su pasado. Cien metros más arriba se encuentra el Teatro, al parecer del siglo III a. de C. Su graderío, con asientos tallados en piedra, se sitúa en un paraje espectacular desde donde se divisa el azul del mar de Castellamare del Golfo. Durante los meses del verano, a la hora del crepúsculo, se puede disfrutar de las representaciones que se organizan.

A medio kilómetro del aparcamiento, ascendiendo a través de un polvoriento camino, se encuentra el imponente y soberbio templo dórico de Segesta. Su visión emociona.

Situado el lo alto de una suave colina, en medio de montañas y rodeado de campos de cereales, el lugar irradia una magia sobrecogedora. Al parecer fue levantado en el siglo V a.de C. y es el único templo que se conserva con estructura abierta. Se halla en un estado de conservación excelente, seguramente porque, al no estar acabado, tampoco pudo ser profanado. Tiene un estílobato con escaleras y un peristilo formado por 36 columnas, 6 frontales y 14 laterales que sostienen el arquitrabe y los dos frontones. LLama la atención encontrar las columnas lisas, en bruto, sin las estrías características del dórico y el interior, vacío.

A media tarde, con un sol de justicia, fue un  privilegio encontarnos en su interior casi sin gente y poder descansar  entre sus columnas,  experimentando una sensación de armonía, paz y sosiego difícil de olvidar. Nos costó movernos de allí. En el templo, en su entorno, había una magia envolvente que nos impedía partir de allí.

La visita a Segesta , sin duda, será una de las experiencias que más recordaré de Sicilia.

PALERMO

Publicado en PALERMO el Agosto 21, 2007 por salinero

 Nunca, nunca olvidaré la entrada en Palermo. Veníamos de Cefalú y entramos en Palermo dejándonos llevar por la indicación “Centro ciudad”. Pronto comenzaron a pasarme motos por la derecha e izquierda, coches que salían sin mirar, peatones que atravesaban la calle zigzageando entre los coches …Nos dejamos llevar con el único objetivo de salir ilesos…hasta que paramos en una plaza, junto a la estación de tren. Respiramos aliviados. Nos habían comentado que conducir en Catania y Palermo era para conductores valientes y con seguro a todo riesgo, y doy fé que así es.

En la estación de tren había una oficina de turismo, pero estaba cerrada cuando nosotros llegamos. Un amable policía nos aconsejó que buscáramos hotel en Vía Roma, una de las principales calles del centro histórico de Palermo y donde se ubican gran cantidad de hoteles interesantes. Efectivamente, es una calle ideal para buscar alojamiento céntrico.

Palermo es una ciudad apasionante, caótica, llena de contrastes , con una gran riqueza arquitectónica , pero sobre todo, con una vitalidad humana extraordinaria. Las calles están llenas de energía, las aceras atestadas de gente, las calzadas , un caos  de motocicletas y coches. Y ruido. Mucho , mucho ruido. Palermo es un festín para los sentidos.

La ciudad es bastante grande, pero el centro histórico es muy accesible. Dos calles paralelas, Vía Roma y vía Maqueda, y otra perpendicular a ellas, Vía Vittorio Emanuele, constituyen su centro neurálgico.

En Palermo se disfruta paseando por sus calles, disfrutando de  sus edificios, de su arquitectura,del ritmo caótico del tráfico, saboreando el vivir diario de los palermitanos.  A algunos les parecerá una ciudad sucia, descuidada, con un cierto aire decadente …Es cierto, pero en ello radica  su encanto.

Me defraudó, sin embargo, el Mercado de la Vucciria, que lo encontré  sin la vitalidad y encanto que imaginaba. Nada que ver con la Peschería de Catania.

La visita guiada al Teatro Massimo( 6 € la entrada) defrauda porque no tiene ningún interés artístico en su interior  cuando es una verdadera joya neoclásica por fuera. Sin embargo, es una visita que no pueden perderse los cinéfilos pues en su interior se rodó la última media hora del Padrino III. Podrán conocer el salón del antepalco y el mismo palco central  donde Michael Corleone (Al Pacino) y su exmujer (Diane Keaton) veían el debut de su hijo como cantante de ópera.También las escalina central  donde se rodó la escena final del Padrino III y que termina con la muerte de Mary (Sofía Coppola) y el desgarrado y  sobrecogedor dolor de su padre Michael.

Merece la pena visitar la grandiosa catedral de Palermo, llena de cúpulas, almenas, arcos ciegos, dibujos geométricos. LLama la atención el patio de entrada, lleno de naranjos y palmeras.

Muy interesante también la iglesia de San Cataldo, con tres cúpulas rojas muy llamativas y una estructura exterior austera , pero con  una riqueza ornamental admirable en su interior, llena de mosaicos policromados realmente bellos.

En el cruce entre vía Maqueda y Vittorio Emanuele se encuentra la Plaza Quatro Canti, una especie de rejol de sol pues alguna de sus fachadas siempre está expuesta a la luz, desde el amanecer hasta el anochecer. Interesante.

Por la noche. sin embargo, el centro de la ciudad no ofrece las garantías de seguridad de Catania. Esa fue mi impresión. En las calles cercanas al Teatro Massimo, se pude cenar muy bien al aire libre.

Deberán abstenerse de visitar Palermo quienes busquen el orden, la limpieza, la seguridad y la tranquilidad de su propia ciudad. Esos, los que llevan a su ciudad como modelo de comparación, que pasen de largo.

CEFALÚ

Publicado en CEFALÚ el Agosto 20, 2007 por salinero

Después de visitar Lípari, regresamos a Millazo y, desde allí, tomamos la autopista que  nos conduciría hasta Cefalú. El viaje lo hicimos a mediodía, con un sol de justicia, y sin coches circulando a esas tórridas horas del día. El trayecto es hermoso porque se divisa constantemente un intenso mar azul cuando la autopista sale de los innumerables túneles – sin duda, más de  treinta- que hay que atravesar antes de llegar a Cefalú.

Cefalú es la ciudad más turística de la costa del Tirreno y tenía muchas ganas de conocerla porque guardaba en la memoria sus calles y las casas colgadas sobre la playa de  la entrañable película Cinema Paradiso que se rodó allí.  También porque me obsesionaba la imagen del puerto y la playa, desde que la vi en la cubierta del libro “Las columnas de Hércules” de Paul Theroux. Una imagen preciosa que deseaba conocer. Y no me defraudó.

Cefalú es una ciudad hermosa, con un corazón muy concentrado entre la playa y la imponente catedral normanda. La playa tiene forma de concha y suele estar abarrotada. LLama la atención porque las balconadas de las casas dan a la misma playa y configuran una postal difícil de olvidar.

Es un placer pasear por sus estrechas calles empedradas que siempre te llevan al mar o a la plaza de la catedral. Perderse por Cefalú es imposible. 

La calle principal, detrás de la playa, es Via Vittorio Emanuele. Allí se encuentra  el “lavatoio”, un lavadero del siglo XVI que es un verdadero regalo para quienes quieran descansar a la sombra y tonificar sus pies en los chorros de agua fresquísima que corren por allí. Un verdadero placer.

El Duomo de Cefalú es una verdadera joya de la arquitectura normanda. Lo más llamativo es el impresionante pantócrator del ábside elaborado con mosaicos bizantinos y que muestra una expresividad inusual para la época – siglo XII- en que fue realizado.

Nos fuimos de Cefalú encantados.

LÍPARI

Publicado en LIPARI (Islas Eolias) el Agosto 19, 2007 por salinero

Puerto de Marina Corta (Lípari)

LLegamos a Lípari sobre las 15.30. Ese día partimos de Catania sobre las 12 de la mañana y tomamos la autopista en dirección a Milazzo, lugar donde se cogen los hidrodeslizadores o ferrys que unen Milazzo con todas las islas eolias. Tardamos menos de dos horas en llegar a través de una autopista que bordea la costa.

Allí, cerca del puerto, están las oficinas de Siremar y Ustica, las dos compañías que realizan el transporte a las islas. El billete a Lípari nos costó 15€ y hay servicio cada hora desde las 7 de la mañana hasta las 17 horas, en una u otra compañía.

La travesía es cómoda ,dura 55 minutos y hace una parada previa en Vulcano. Los barcos llegan al puerto de Marina Larga.

Lípari es la capital del archipiélago y la isla de mayor extensión. Sin embargo, su perímetro no tiene más de 25 kilómetros. Estamos hablando de islas muy pequeñas y por ello, con mucho encanto. Son islas todavía sin explotar, sin urbanizaciones en las laderas, sin grandes hoteles, donde todavía el alojamiento es escaso y las casas particulares acostumbran a alojar huéspedes.

Lipari también se llama la capital y ciudad de mayor población  de la isla. Los pobladores neolíticos ya la habitaron hace 4000 años y el pirata Barbaroja arrasó Lípari en el XVI, siendo reconstrida con el murallón defensivo actual.

Tiene dos calles principales y paralelas, Vía Garibaldi y Umberto I, llenas de tiendas de ropa playera, boutiques, tratorías, tiendas de vinos… Durante el día, después de la playa,la vida se desarrolla en torno a estas dos calles. Cuando llega la noche, el ambiente se desplaza al puerto de Marina Corta. Allí la gente se sienta junto al mar a ver el atardecer, cenar al aire libre y escuchar música en directo en algún pub del puerto. Pero todo en un ambiente casi familiar si lo comparamos con cualquier lugar turístico de la costa mediterránea española.Un lujo que no durará mucho.

En Lípari, casi todo el turismo es italiano. El afan depredador de los touroperadores todavía no se han ensañado con las islas eolias y viven alejadas de las hordas de turistas. Espero que por muchos años. 

Al día siguiente, en un autobús que sale del puerto, nos desplazamos a las playas. Canneto es un pueblo situado a 3 kms. y que tiene una playa larga pero de guijarros. Desde allí, a través de un sendero que se asomaba al intenso mar azul, se llega a la playa de Spiaggia Bianca, una playa también de cantos,muy tranquila y a la que sólo se puede acceder andando. ¡Ah! , no es blanca como indica su nombre, sino negra.

A unos cuatro kilómetros de allí, hacia el norte , está Cave di Pomice, una playa con aguas claras color turquesa , situada junto a una de las mayores minas de piedra pomez del mundo. LLama la atención cuando te metes al agua la gran salinidad de las aguas y la cantidad de pequeñas piedrecitas redondeadas   que flotaban en la superficie. Eran cantos de piedra pomez, que al pesar tan poco, flotaban  en el agua. La playa estába llena de cantos de piedra pomez y obsidiana. A esta playa se llega en un autobúas que sale de Lípari y tiene parada en Canetto . El autobús te deja en la misma playa, junto a las canteras. También se puede acceder a esta playa  en barca.

Todas las playas de Lípari que vi son de piedra y están poco concurridas. Un verdadero paraiso para quienes deseen disfrutar del mar en un ambiente familiar. Nada que ver con la imagen de playas atestadas de gente que aquí conocemos y sufrimos.

Por falta de tiempo, no pudimos visitar otras islas como Salinas – donde se rodó “El cartero y Pablo Neruda”-  y Strómboli (foto) a la que sólo pudimos ver desde el avión.

Sin embargo, es muy corto el trayecto desde Lípari  al resto de islas eólias, como Salinas y Vulcano, ambas distantes a menos de un kilómetro. Ademas la frecuencia de hidrodeslizadores es grande.